La gente, se trate de ladrones o de robados, le da un tiempo a cada cosa, a la vez que provoca esa cosa (acción, fenómeno) Ríe y llora, tratando más de reir que de llorar. O llorar de alegría y no saber si se ríe o se llora. En los frisos del teatro Colón están las máscaras de la risa y el llanto y a su vera, los ladrones y los robados asisten a espectáculos, desean, matan, usan transportes públicos y creyéndose anónimos, no ríen ni lloran. Aunque de golpe si, porque les dicen cosas por teléfonía celular o repentinamente, recuerdan. La esencia del teatro clásico explota en la situación callejera. La cara del que anda no es de goma, pero gesticula tan extremadamente, que lo parece. Y esta gesticulación, no sujeta a represiones, es la dialéctica de la vida marginal.
Mascarita escaneada.
jueves, 6 de septiembre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
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camisa blanca y barata |
La batata camisa blanca del hacer tiempo pasar el tiempo por las bolas mamíferas, no por higiene, por juego y pasatiempo. Entonces la camisa blanca es de género grueso y dentro della entran no uno, dos descamisados, dos personas sin camisas ni camillas ni canillas: un solari con doble personalidad en una isla de dos metros cuadrados en medio del mar y la felicidad. Cocoteros. Orquestas que pasan temporales, en balsas. Camisa amplia, amplísima amapola sin necesidad de cianuro que se abotona hasta el cuello, qué qué qué el cuello desabotonado.
Tapa del Domenica del Corriere. 15 aprile 1962.-
Tapa del Domenica del Corriere. 15 aprile 1962.-
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el mediodía perfecto |
Hay un eje geométrico que siempre apunta al centro de la tierra. Porqué. No lo sé. Pero, por las dudas, a cualquier objeto que construyo lo mantengo en pie fijándolo a la sombra cenital (vertical) que proyecta sobre sí mismo el objeto. Claro, también hay una relación entre la altura del objeto y su sombra, situación muy variable aunque los objetos no sean excesivos. Pues sucede que cuando se logra que lo construído se mantenga sobre su sombra mínima, cuando llega a quedar equilibrado, cualquier factor ambiental, cualquier factor de esos que no permiten la perpetuidad de los movimientos, tira abajo con él. Entonces se recurre al cimiento apabullante, aquel que aparentemente va a mantener las cosas en pie. Empero, siempre se tratará de una longevidad del equilibrio (un durante la cosa) que permitirá la visualización del objeto, o no.
2 fotogramas de "putita" (equilibrada). 1996.-
2 fotogramas de "putita" (equilibrada). 1996.-
lunes, 3 de septiembre de 2012
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Federico Peralta Ramos |
Durante los sesentas en el Di Tella, no lo traté a Federico. Al regreso del viaje, desde 1978 hasta su muerte, si. Federico era muy amigo de Andralis, Andralis lo amaba y entonces la casualidad nos concertaba en la imprenta de Juan. Un día le pedí una obra de él para venderla y sacar guita para sobrevivir. Se iluminó y me explicó: "Bien. Pero ya no hago obra de caballete. El día que hagas el remate, avisame, yo me presento allí y mi obra será mi presencia".
Escucharlo no tenía desperdicio. Cautivaba a sus oyentes y cuando los tenía prendidos a una hilación que él había provocado, la destruía con un rajante vuelco lógico.
En mi muestra en Recoleta, lo encontré parado como un totem. Me acerqué a saludarlo y sus palabras fueron: "Murió Bonino". Bonino aquel maravilloso actor cordobés. "¿Murió?". "Si".
Clarín cuenta hoy que cuando Federico ganó la beca Guggenheim, se la gastó en una fiesta con amigos y mandó la cuenta como manifiesto ("...en vez de pintar una cena, dí una cena").
Su muerte entristeció rajantemente a Andralis que lo siguió al poco tiempo, construyéndose una galería de muertes, de no presencias como obras de arte que nunca serán de caballete.
Federico fotografiado por Eduardo Grossman en 1981. Clarin. 3-sept-2012. Pág. 32.-
Escucharlo no tenía desperdicio. Cautivaba a sus oyentes y cuando los tenía prendidos a una hilación que él había provocado, la destruía con un rajante vuelco lógico.
En mi muestra en Recoleta, lo encontré parado como un totem. Me acerqué a saludarlo y sus palabras fueron: "Murió Bonino". Bonino aquel maravilloso actor cordobés. "¿Murió?". "Si".
Clarín cuenta hoy que cuando Federico ganó la beca Guggenheim, se la gastó en una fiesta con amigos y mandó la cuenta como manifiesto ("...en vez de pintar una cena, dí una cena").
Su muerte entristeció rajantemente a Andralis que lo siguió al poco tiempo, construyéndose una galería de muertes, de no presencias como obras de arte que nunca serán de caballete.
Federico fotografiado por Eduardo Grossman en 1981. Clarin. 3-sept-2012. Pág. 32.-
domingo, 2 de septiembre de 2012
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Une Semaine de bonté... |
Supongo que descubrí a Ernst en la misma época que a Arlt, En temprana adolescencia, sin referencias ni consejos, espontáneamente.
La cuestión que fue para siempre aunque creo moriré neófito al respecto, pues de todas las novelas que Ernst contruyó mediante el collage, la única que conocí fue "Une Semaine..."
Recuerdo en Estados Unidos, una edición Dover que reproducía grabados de la época de Ernst para recortarlos y construir collages como los de Ernst. Edición que en primera instancia me entristeció pero que también me colocó dentro del inconciente colectivo que despertó Ernst. Por supuesto, de aquel librito Dover no recorté nada y lo perdí prontamente.
Max Ernst. Une Semaine...
La cuestión que fue para siempre aunque creo moriré neófito al respecto, pues de todas las novelas que Ernst contruyó mediante el collage, la única que conocí fue "Une Semaine..."
Recuerdo en Estados Unidos, una edición Dover que reproducía grabados de la época de Ernst para recortarlos y construir collages como los de Ernst. Edición que en primera instancia me entristeció pero que también me colocó dentro del inconciente colectivo que despertó Ernst. Por supuesto, de aquel librito Dover no recorté nada y lo perdí prontamente.
Max Ernst. Une Semaine...
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Manuelita y el sistema helicoidal. |
Atención de ancianos y ancianas que necesitan una/un asistente para que los soporten en su tránsito.
Paolo contaba que cuando a sus 69 años le tocó estar un par de meses internado en el Neurosiquiátrico del Hospital Italiano, las primeras dos semanas no movió el vientre y se le armó un bolo fecal que redundó en paranoia galopante y dolor físico. Él esperaba una enfermera, pero le pusieron un enfermero para practicarle el enema auxiliador. Paolo dijo que el enfermero fue amable y que siguió sus instrucciones: "Haceme el favor y meté el pipón lentamente y con movimiento helicoidal. ¿OK?". El resultado fue óptimo y la eclosión liberadora le permitió a Paolo una estadía post enema, más confortable en aquel siquiátrico con puertas blindadas. Después pusieron en su cuarto a un compañero muy viejito que llego munido de su enfermera privada. Y el viejito se cagaba metódicamente y llamaba a su empleada: "¡Manuelita! ¡Me hice caquita!" Paolo contaba que el olor a mierda era impresionante, muy superior a la abominación sobre la que había leído en las Mil y una Noches. Paolo protestó, pidió cambio de habitación, pero lo dejaron allí después de inyectarle calmantes intravenosos.
Trío. Escultura. 1991.
Paolo contaba que cuando a sus 69 años le tocó estar un par de meses internado en el Neurosiquiátrico del Hospital Italiano, las primeras dos semanas no movió el vientre y se le armó un bolo fecal que redundó en paranoia galopante y dolor físico. Él esperaba una enfermera, pero le pusieron un enfermero para practicarle el enema auxiliador. Paolo dijo que el enfermero fue amable y que siguió sus instrucciones: "Haceme el favor y meté el pipón lentamente y con movimiento helicoidal. ¿OK?". El resultado fue óptimo y la eclosión liberadora le permitió a Paolo una estadía post enema, más confortable en aquel siquiátrico con puertas blindadas. Después pusieron en su cuarto a un compañero muy viejito que llego munido de su enfermera privada. Y el viejito se cagaba metódicamente y llamaba a su empleada: "¡Manuelita! ¡Me hice caquita!" Paolo contaba que el olor a mierda era impresionante, muy superior a la abominación sobre la que había leído en las Mil y una Noches. Paolo protestó, pidió cambio de habitación, pero lo dejaron allí después de inyectarle calmantes intravenosos.
Trío. Escultura. 1991.
sábado, 1 de septiembre de 2012
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el circo aquella vez |
Las damas tardías cuando suspiran me emocionan, o no.
Porque si supiera qué la risa qué la crianza para el amor social
O
Cuando las piernas y los brazos giran y revolean entre los semáforos qué la dicha qué la desdicha
Si supiera de mi último suspiro que me dejó sin aire, boqueando en las tribunas de una cancha de fútbol tan sin hinchas, tan vacía, tan sin nada
y de pronto la multitud
los andamios trapecistas albañiles bufarrones con turrones y pequeños aparatos para decapitar gallinas,
y las flores que la vida endurece a veinte pesos el ramo o una sola rosa a $ 10.
Tigres, leones, sacerdotes (1), médanos.
Mar de Ajó a fines de los cuarenta.
Max Ernst. Una semaine...
1) Sacerdotes: Sacacorchos.
Porque si supiera qué la risa qué la crianza para el amor social
O
Cuando las piernas y los brazos giran y revolean entre los semáforos qué la dicha qué la desdicha
Si supiera de mi último suspiro que me dejó sin aire, boqueando en las tribunas de una cancha de fútbol tan sin hinchas, tan vacía, tan sin nada
y de pronto la multitud
los andamios trapecistas albañiles bufarrones con turrones y pequeños aparatos para decapitar gallinas,
y las flores que la vida endurece a veinte pesos el ramo o una sola rosa a $ 10.
Tigres, leones, sacerdotes (1), médanos.
Mar de Ajó a fines de los cuarenta.
Max Ernst. Una semaine...
1) Sacerdotes: Sacacorchos.
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