La alergia a la vida es miedo a la no vida.
Es una cuestión cíclica que cada tanto, apuesta.
jueves, 17 de junio de 2010
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groupier |
miércoles, 16 de junio de 2010
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El compadrito |
Le digo "a la violeta", por ciertos colores o aureolas que lo adornan. Es un académico de la vida que comparte un tango con una escoba que como unidad existencial es igual a él. Tan importante es uno como la otra, y repentinos mutuos. Pues merced a un buen sueldo, el compadrito se convierte en barrendero municipal y barre vidas, aquellas que trastabillan entre el cordón de la vereda y el asfalto, por donde corre la sangre y el agua.
Foto Lausi.
lunes, 14 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
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Galeón ocre |
Como unidad es inexplicable. Como tema, más inexplicable aún. Aunque tal vez la palabra no sería "inexplicable". Pues se dice "inexplicable" cuando no se sabe qué decir. En mi caso, mi desubicación gramatical no me deja muchas opciones. A lo sumo, respondo a las ganas de hablar, a veces vociferar. Entretenerme, mientras sopla el viento que remonta galeones que flotan y vuelan al revés.
Foto: Julián Lausi.
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El aviador de Alberto Breccia |
Jamás se le ocurrió a Breccia describir semejante personaje, pero debió habérsele ocurrido.
Entonces, aunque la vida sea breve, no se si tanto como la eternidad, pero algo parecido a eso, sucede en el pasamano de ideas y nociones.
Este aviador originalmente fue "el aviador de la Organización Sra. Magdalena" (una chapa de bronce adherida a una de sus alas, lo indica). También fue el Basilisco amigo de Borges, disimulado bajo la forma del bastón del escritor.
Entre todas estas acepciones, pîenso que prima el bautizo que le hicieron unos niños cuando lo vieron: "La Cucaracha"...
Foto Julián Lausi.
miércoles, 2 de junio de 2010
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Primero que nada, la nada. |

Los calabozos están abiertos a razón de 4.000 dólares el metro cuadrado y hay pudientes que se adjudican 100 metros cuadrados para una persona sola que quiere disfrutar su ración de pan y agua, a pleno.
Luego vienen los otros gastos, contenidos por las subvenciones por demencia, exceso de edad y pedorreo.
Estos consorcios carcelarios que fundamentalmente garantizan la contención de los internos, se construyen en terrenos predispuestos a abrirse y tragar las edificaciones en abismos sin fin.
Es una cuestión de límites impulsivos que recuerda a los caseríos que a mediados del siglo pasado se construían en la boca de volcanes centroamericanos, certificando la propiedad de las posibles erupciones.
El tiempo y las costumbres, más los excesos culturales, dejaron su huella y la carestía de los bienes terrenales responde a las envidias y despojos propios de la armonización social en curso.
Collage. 1978.