LA MANO QUE APRIETA

miércoles, 5 de diciembre de 2007

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Soñaba el jubilado Parménides:
"Si hubiera una ley que convirtiera en abono a todo aquel que junto a su grupo íntimo, gusta de vacacionar, viajar a lugares "bellos" para descansar, etc., el planeta reverdecería y todo él sería un lugar hermoso adonde etc. etc. No una ley mundana, una ley física gravitacional."
Y sus sueños los contaba al paso, intentando conseguir trabajo en alguna agencia de turismo.

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