
El lote Viñole me lo vendió un discípulo de él: Armando Mertens, un viejito curandero de La Boca, un personaje increíble de bueno. Él me pidió que me encargara de difundir la palabra de Viñole en el mundo. Yo le prometí hacer una monografía pero don Armando no quedaba muy conforme que digamos. El tiempo hizo una barrera drástica entre don Armando y yo (30 años)... Recuerdo que en los días de la transa, los dos, en un bodegón de los baratos de antes, comimos un bife de chorizo cada uno y abundante vino de la casa. Todo el tiempo me hablaba de Viñole, de sus trompadas y mesianismos...
En fin...
A mi me pasó que tanto el peronismo como el mesianismo de Viñole, me congelaron respecto a la monografía que pensaba hacer.
Con un amigo tuvimos la idea de reinventarlo (con su peronismo y su mesianismo) reinsertarlo en el medio y vender entonces sus manuscritos a nivel institucional.
Descreo que esto se lleve a cabo, pero los tiempos son de goma y nunca se sabe para donde se dispara la pedrada
Al habla:
Yoel
Páginas iniciales de "Pláticas inspiradas" de Swami Vivekananda, ejemplar de la biblioteca de Omar Viñole, con una de sus abundantes incursiones manuscritas. Este libro está anotado por Viñole, del principio al fin.
miércoles, 16 de marzo de 2011
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Mail a Luciano sobre Viñole. |
viernes, 11 de marzo de 2011
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Páez y la muerte. |

También "La muerte y la brújula" de Borges.
Roberto aconsejaba: "Cuando tenés que entregar algún dibujo y todavía no lo terminaste y los que te lo encargaron te apuran... Hechate a dormir".
Cuando la Muerte apareció por su taller a llevárselo, dijo: "No me gusta que me duela". En su mesita de luz tenía los comprimidos de morfina y un juego de gubias con las que iba a socabar linóleo, para ilustrar a Almafuerte.
Roberto Páez: Grabado.
lunes, 7 de marzo de 2011
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tamalito |

Que la procedencia cultural es un preaviso, casi un prejuicio, de denominar esas comidas en general carnívoras -hoy día reemplazadas por el monumentalismo de la soja- esas especies de guisos envueltos en hojas de maíz, el chala. Hojas que dieron lugar a empalmes más grandes con aprovechamiento de vegetales antediluvianos y comidas más generosas. Cuando no existiendo la heladera moderna se usaba el "bajo tierra fresca" para conservar alimentos.
Este tipo de conclusiones exasperaba a Rubén Massera que solía acusarme de haberle puesto colmillos de vampiro a Charles Atlas "¿Con qué derecho?"
Al hacer buches con un trago de vino, Rubén reverbera en mí y el tiempo y el viento son la misma cosa. ¿Qué importa el tamal y su tamaño?
domingo, 6 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
jueves, 3 de marzo de 2011
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chapopemto mamarídulo |

El chapopemto en su rareza, es oportuno.
Es una desas mamarídulas que enloquecen a cualquiera aunque las estadísticas contradigan, pues la enseñanza trataba antes que de juntar dinero, de contradecir. Contradecorar el decoro ruborizado del buen catinga (perfumado o en su salsa) que le sacaba jugo multimillonario a sus espermatozoides.
Decía quel chapopemto era oportuno, en cuanto esas oportunidades en el momento de ser dejaban de serlo. Ahí su magia y tranvía.
Si, el chapopemto es un momento, pero no un momento cualquiera. Ningún momento es un momento cualquiera. Se los califica por su extrañeza, como diría el bueno de Celestino Warren cuando en 1967 le cayó de punta en la cabeza, una bomba atómica, y lo dejó boludo... Hacía "¡Uuuuuuuuuu!" y pateaba nel culo a los transeúntes. El chapopemto lo agarró de sorpresa a Celestino y el hombre funcionó como un pararrayos en medio de un ensayo teatral.
El chapopemto que se cierne ahora es innominable y tiene la dimensión de cualquier chapopem...


