Llevo cuatro años (cinco ahora en junio) cursando la senectud biológica. Las oportunidades de morir durante la aventura, pasaron de largo. En aquellos momentos creí que zafar de ellas era un éxito en vez de un fracaso. Mi sabiduría senil está nutrida en los errores acumulados durante estadías y travesías y mi sabiduría es ignorancia iluminada.
O sea, en este momento, no lógico, en el que abuso del olvido (siempre abusé de todo lo que pude abusar), huelo al otoño antes que el otoño sea otoño. Desde un punto de vista filosófico automótriz, doy marcha atrás cuando jamás aprendí a manejar. Sin embargo la maniobra me sale bien pues me va la vida en ello. El tren fantasma que me amenazara tanto en Lima, como en Acapulco, como en Buenos Aires, está ahora a la vuelta del recodo que asoma por la barrera de la calle Caracas, y lo dejo pasar, y sigo escuchando voces de maestros. Ayer por la noche (rémora radiofónica) a Ada Falcón vieja. La señora aparte de contar sus almuerzos y charlas con Gardel y Discépolo, cuando el periodista le preguntó si le habían mentido, traicionado, cagado mucho, contestó: "¡Muchísimo! Pero qué importa. Todo eso es tan poca cosa..."
Histéricamente no escuché todo el reportaje y fuí a zambullirme en una bañadera que tengo llena de botones.
miércoles, 12 de marzo de 2008
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guau guau |
domingo, 9 de marzo de 2008
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Tomar por cable |
Superproducción Holywoodense en tecnicolor, protagonizada por Lee Marvin y Rock Hudson, "The anal intruder", que cuenta sucesos de la guerra de secesión norteamericana. Anthony Quinn hace de indio aborigen americano y lo traicionan y muere.
viernes, 29 de febrero de 2008
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empanadas |
Pasear una nena es mejor que pasear un pavo real. Pasear dos nenas es plantear un equilibrio. Pasear tres nenas es viable aunque vanguardista. Ahora, cuando hay que pasear cuatro nenas y la cuarta es gordita y a todas hay que pagarles entradas para que se guarezcan bajo paraguas. Incluso cuando en vez de cuatro son un tropel de compañeritas y todas abren y cierran paraguas con pretensiones y precisiones, entonces hay cambios en el interior de la caja de cambios y las niñas todas van a parar al guiso central de la gran abuela madre. Retorno a las fuentes, fritas u horneadas.
jueves, 21 de febrero de 2008
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Zurbarán |
Saturnino Beleida saludaba con saliva doscientas veces en el piso. Litlel Richard Tutti Fruti. Ni se podía vivir en medio de ese bolonski, un horror. La merluza había llegado a su término.
Hace cosa de 38 años, un amigo artista plástico colombiano se me declaró: "No señor, eso de matar a la gente en sus domicilios está muy mal". Mi amigo no estaba de acuerdo con Charles Manson, y a mí me retaba. Eso fue porque le conté que un chico del público vino al camerino y me dijo: "¡Man! ¡Qué chévere la vaina de matar burgueses!"
miércoles, 20 de febrero de 2008
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Terrorífico |
La cauta caución, retención verbal que insiste y repite un sistema de datos propagados ni apagados o no, esa monotonía arzobispa de pronto congelada, de pronto a la piedra candente, perro caliente insoportable por que siempre muestra el mismo pijo rojo anhelante en medio del desierto rojo. De una vez por todas el regreso final de las vacaciones viejas, el retorno multimillonario apolítico equivocado políneo. Vino tinto en el frezzer ante la cotidianidad de pedros a repetición. Miedo a la mierda, el viejo lobo de mar muestra el culo tapiado por corchos plásticos, uno trás otro hasta el esófago.
domingo, 17 de febrero de 2008
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heladeras |
Durante 1980, un heroinómano de rostro bello que murió de sida cuando principiaba el "retorno a la democracia", un día de hastío, creyendo que yo me dedicaba a arreglar heladeras, me dijo: "Tu arte golpea a traición". Y seguimos tomando vino. Sus hijas y su mujer eran hermosas.
miércoles, 13 de febrero de 2008
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Aleister Crowley |
Oliverio Cromwell decapita al rey de Inglaterra, y luego del invierno y del verano vuelve el rey de Inglaterra en nombre del verano y del invierno. Lógicamente (idílicamente) Yoel arregla heladeras y lavarropas, desarma minuciosamente a los electrodomésticos y salvo los motores, saca a la calle la acumulación escandalosa de tornillos, chapas, guatas, telgopores, cauchos, pieles de víbora, bielas manivelas, estampitas magnéticas, diccionarios griego-español, tapers, etc. y ofrece todo -salvo los famosos motores- a los cartoneros que se llevarán toda la materia útil y dejarán la basura sencillamente alquímica, sobre la vereda.
Salvación de los motores que Yoel se los fue quedando y enterrando pacientemente en el jardín del fondo de su casa, adonde viven gallinas, mientras pasa el invierno y el verano.