LA MANO QUE APRIETA

martes, 16 de julio de 2013

el asesinato como acción


Sucede que cuando uno se propone hacer algo, hay que hacerlo. Empezar y terminar, aunque no se sepa donde empieza y termina el objeto o la acción buscada.
Un antiguo cliente del Rivadavia me contaba el otro día... "Otros días" en realidad, pues el cuento lo conté aquí hace un par de años...
Este hombre me explicaba los beneficios del ayuno, me decía:
 "Luego del tercer día, te conviertes en una cebolla que se descascara y a medida que sacas las películas, viene la luz, la claridad, entiendes todo. Obtienes un grado de iluminación impresionante. Y no solamente en el plano espiritual... ¡Materialmente!... Por ejemplo, tú tienes que matar a alguien. Vas, lo matas... Y lo haces ¡Bien! No te equivocas".  

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