LA MANO QUE APRIETA

jueves, 29 de septiembre de 2011

Metáfora del cerdo humano.

Es notorio como algunos organizadores de exposiciones mías, me afanaron trabajos. Como ser este óleo. Allá por 1994 me convencieron de exponer en una discoteca de Belgrano, donde luego de los alcoholes, al devolverme la muestra, el óleo no regresó.
Al principio de las mostraciones, si alguien robaba algo de mis muestras, me alegraba pues valoraba el riesgo que se hubiera tomado el ladrón. Lo tomaba como una apreciación de mi trabajo.
La realidad fue una inmersión en la mierda (pantano desagradable). Los ladrones resultaron ser personas muy pudientes que se tomaron el empeño de cagar a un boludo suelto. Y yo fuí tan boludo que cuando se acercaron a mí, los tomé por mecenas.
Como me dijera Perez Celis un día, refiriéndose a uno dellos: "¡Ese no es un mecenas, ese es un hijo de las mil putas!"
Durante mi viaje latinoamericano confié en ladrones, y fueron honestos conmigo. Aquí confié en "mecenas" que llevaron obra mía a Londres y se quedaron con todo.

Retrato de Mabel con Gardel. 1985.-

comentarios:

Aquí le dicen "mecenas" a cualquier cerdo no necesariamente humano. Son basuras con poder adquisitivo (yupies) que carecen de creatividad y donde ven algo de eso, cagan.
Inciden demasiado en la sociedad. Hay que quitarlos de la vida.