LA MANO QUE APRIETA

lunes, 26 de septiembre de 2011

medianera

Seamos claros
Eso de empezar con vino blanco dulce y porqué viniera de la heladera, fue un error. Más la enmienda fue plausible: el tinto lópez sigue a la ocasión de un lomo al medio, a la pimienta. La realidad es que la sangre fresca fue para los niños y las morcillas viejas que fueron llegando, degradaron. Pobres millones de millones de vacas en el cielo vacacionando avernos dignos, mediante sindicatos corruptos.
Repentinamente hay dos Olceses que dicen ser El que Es. Fiorini cuando necesita leer el Cuento de Navidad de Dickens lo pide para que si se lo dan, no leerlo.
Cuando Orenstein regrese del Viejo Mundo, celebraremos un canibalismo a la parrilla para paliar tanto meteorito infrecuente. El convidado podría ser Santiago de Compostela o Fernando de Gregorio.
Concretamente estamos en la mitad de una nada pura materia, esa electricidad tan pero tan, antigua.

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