Gañota accidental.
La puñeta que no acaba remeda la asunción angélica
El orgasmo contenido por mano propia transmuta el espíritu
y el cuerpo
en un bandolerismo social
sin manos ajenas
pues
si hay intrusos en la masa
si es otra la mano, la que sacude el estropajo,
simplemente sucede la obesidad y sus gases
románticos.
jueves, 30 de abril de 2009
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pijoterismo tántrico |
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Pelotas, aceite de oiliva y pimentón |
Esta noche los calamares van a soñar
El agua hierve y cuando llegue la luna, estará fría
El prostíbulo que están montando en la cuadra de casa no va a ser un prostíbulo
será un pelotero para adultos lleno de pelotas gruesas y espesas.
Cuando el pelotero sea pelotero
los calamares se mezclarán con los humanos
en un sueño mancomunado.
lunes, 27 de abril de 2009
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listo, ya terminó. |
Entender la raíz cuadrada es un abuso porque no se puede decir cualquier cosa multiplicable por ocho, cubo de tres elevado a la nada.
¿Qué vas a comer?
¿Multiplicable por siete?
¡Qué raíz cuadrada de mierda!
Nada que ver...
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axioma |
El axioma usual es oponerse a cualquier método concientizante y memorizador, luego de haberlo estudiado hasta la última gota.
domingo, 26 de abril de 2009
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prepucio original |
Estoy incluido entre los "fracasados de la vida" y entre los "incompetentes" y "desafortunados", por mi falta completa de la habilidad de concentrar mi atención o de fijar mi conciencia sobre una cuestión determinada...
Competencia descapotada,
capitalismo desleal.
Capa y espada del paraguas virginal.
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La ascensión de Hermógenes Castillo |
Después de más de treinta años de paciente cirujeo por los alredores de Buenos Aires, Hermógenes Castillo concretó su sueño del resorte propio.
Muchos engranajes y cremalleras tuvo que conseguir y combinarlos para lograr el aplastamiento de gigantescos espirales metálicos, dispuestos en la base de un tubo de duraluminio de unos cien metros de largo colocado apuntando al cielo. Todo sujetado por una traba engrasada a liberar con un seco golpe de martillo.
Cuando la faena llegó a su punto de ejecución, Hermógenes con ochenta años cumplidos y asentado en posición meditativa sobre el último gran resorte comprimido, golpeó la traba y salió despedido hacia las alturas a través del tubo-cañón. Mientras ascendía pudo ver como trás suyo los antiguos flejes liberados, surgían cual volátiles flores de acero.
El ascenso fue tan vertical e impecable, que la dimensión del tiempo perdió sentido.
Cuando el altímetro marcó un recorrido de apenas 118 kilómetros (si el trayecto hubiera sido horizontal equivaldría a cubrir la distancia entre la Capital Federal y Chascomús), la fuerza de ascenso se detuvo, y en ese instante de universal quietud, Hermógenes parpadeó ante el más allá y el infinito.
Luego o tal vez nunca, sobrevino el descenso. Imtempestivamente, Hermógenes, cruzó la ionósfera y la mesósfera, y esperó a alcanzar la estratósfera para abrir el previsto paracaídas y regresar dulcemente a la villa miseria que lo había parido.
sábado, 25 de abril de 2009
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regurgitación, transmutación... |
Voy ocuparme del escrito-mamotreto que ya lleva treinta años en el lavarropas (con agregados y regurgitaciones). Una de las últimas novedades (finales del 2008) fue cambiar la primera persona por tercera.
La cuarta, por ahora inadmisible, es demasiado veloz... Escapa a las relaciones espacio temporales. Ignoro (queriendo ignorar más) si su existencia es lo que dilata la concreción del mamotreto.