viernes, 21 de marzo de 2014
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hablar demasiado en la iglesia vacía |
También el timbal americano interpretado con uñas puntiagudas en lugar de las varitas duras. En costura, es la puntada que aunque sin hilo, dibuja simultaneidades pasadas y futuras. Por ejemplo, una larga conversación mientras putrefacciones se secan entre mariposas revoloteando.
Uno, a destiempo, no sabe qué decir ante los semejantes que aparecen con definiciones y sabidurias, entonces, entre los espacios blancos, apunta con los dedos índices alfilerados y en vez de teclear, firulea, no imprime ni oprime pese a las agresiones, metafóricas por supuesto, como cualquier odio o brujería de vecino.
Cajón para "o porco". Casa de O Garrido.
sábado, 15 de marzo de 2014
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la joya escamoteada |
Estaba por viajar a Buenos Aires. La administradora del hotel de Ciudad de Méjico donde me encontraba alojado, perdió un pendiente de oro macizo con un rubí incrustado. Casualmente, yo lo encontré y rápidamente lo guardé en un bolsillo de mi saco. Calculé que se trataba de la joya perdida por la administradora, pero no me detuve a constatar que era el objeto que la mujer buscaba desesperadamente.
La dama que era elegante, sospechó inmediatamente de mí y se convirtió en mi sombra. Hablaba de cualquier cosa, me confió sus intimidades y continuamente buscaba un pretexto como para hurgar en mi saco, le sacudía el polvo, decía que me quedaba grande, que lo cambiara por otro saco que se me ajustara mejor...
Faltaban seis horas para tomar el avión. Me escabullí con la idea de ir a mi habitación a esconder la joya en una de mis maletas. Le dije que salía a comprar cigarrillos a la calle... Salí y cuando ella no podía verme, volví a entrar y fuí a mi habitación. Desempaqué una valija y antes de esconder la joya, extendí sobre la cama dos bolsitas cilíndricas de papel madera que contenían cocaína. En ese momento, súbitamente, apareció la mujer con sonrisa cómplice: "¿Necesitas ayuda?". Sentí el impulso de decirle que tenía su joya en mi saco, pero no lo hice. Le acepté la complicidad para embalar correctamente la droga. Lo hicimos, y luego -siempre con la joya escondida en mi saco- la invité a tomar un café para charlar sobre sus problemas afectivos, muy importantes aunque ajenos a su pendiente de oro perdido.
Cada vez quedaba menos tiempo para llegar al aeropuerto en horario.
viernes, 14 de marzo de 2014
sábado, 8 de marzo de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
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envocar la luna |
A altas horas de la noche subo a la terraza a telegrafiar, a mensajear con la noche, con la luna arisca que me pregunta: "¿Qué te pasa?". Desconociendo teatrerías, disculpándose: "No estoy para perversiones". "¿Por qué? ¿Que pasa?". "Nada".
El asunto continúa hasta que aparece el sol.
"Os humos", entre Baldariz y O Viñao.
domingo, 2 de marzo de 2014
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puesto que no se sabe |
dddddddddddddddddddddddddddddddddffffffffffffffffggggggggggggggggggggggggggggggggggggg
jjjjjjjjjjjjjuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuiiiiiiiiiiiiiiiipppppppppppppppp
ppppppppppppppnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnmmmmmmmmmmm
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmkkkkkllllllllllllllllhhhhhhhht
que es una forma de decir decidir, donde esconder lo que es de todos o de nadie.
sábado, 1 de marzo de 2014
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escarbadientes del verdugo |
El verdugo hasta su último aliento, la pasó diciendo y escribiendo las boludeces más exprofesas que puedan calcularse.
Todo empezó cuando a los treinta años, durante un descanso laboral, en cama, dedicó un día y una noche a mirar boludeces por televisión.
Se embriagó de inconciente colectivo y luego, no pudo salir de eso. Atendía burocráticamente sus labores y al mínimo descanso (sacralidad de la acumulación de descansos) se dejaba mecer en una nubosidad húmedad o seca, siempre imbéciloide.
Hombre de buen status económico, pagó alquileres y subvencionó aromas. Cuando descubría una serie televisiva que duraba 60 horas, no podía creer esa eternidad de feliz boludismo por delante.
Su vejez, fue la degustación de un trago hacia la brillantez.







