Acababa de volver de un largo viaje con treinta y pico de años cumplidos. Mis padres vivían y habían salido de paseo, me dejaron solo en la casa. Bebí vino barato e ingiriéndolo encendí un tocadiscos Winco y empecé a pasar discos de pasta de Gardel, uno tras otro, y más vino y más Gardel en aquel espléndido Winco gris gomoso en aquella maravillosa tarde a solas.
Era el viento que llegaba de la calle a través del balcón abierto, el Winco sonaba como el Gran Rex y el Ópera Juntos y Gardel me retorcía el alma con melódica dulce severidad.
Supongo que bailé, ya alcoholizado, pero lo que si recuerdo es cómo lloré, mucho más que una mujer, más que un hombre. Lloré de todo y el Winco siguió sonando y me volví mariposa por siempre y nunca, aferrado a mi gusano egocéntrico mientras mis padres no me veían escuchando a Gardel.
Fue inolvidable. Mariposa irrecuperable.
jueves, 22 de octubre de 2009
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mariposa irrecuperable. |
domingo, 18 de octubre de 2009
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flor de injusticia |
Si, si, si.
Voy hacer todo:
Bien familiar, jubilarme, ir al médico...
Yo que sé en medio deste floripondio de no saber un coño o apenas un abismo de cosa.
sábado, 17 de octubre de 2009
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gatos, gatitas, gatitos |
Lola le puso "Lolo" al gatito siamés que un día trajera Paolo de regalo. Lolo creció y se convirtió en un felino malevo parecido a Stalin, el gatazo gris que me acompañó en la planta baja durante los ochentas. Hoy Lolo es Stalin II.
Un amigo de Paolo trajo una gata garabata para que Stalin II la embarace. Esto sucedió. Stalin II debutó y quedó prendado del caramelo que engendró y cuando vinieron a quitárselo, se puso loco, todo músculo y sed de matar. El arañazo que le zarpó a la esposa del dueño de la gata, aún lo debe recordar la señora, pues le arrancó un trozo de pantorrilla. Mantuve acorralado a Stalin II mediante un chorro de agua, manguera a full y gritando: "Rápido llevense esa gata, antes quel gato los mate. Rápido". Y el matrimonio salió corriendo con su preciosa gata embarazada.
Cuando la gata parió, el hombre hongo que era su dueño, o su esclavo, nos preguntó si queríamos un ejemplar, Lola gritó "Si" y el hombre nos mandó un retoño de pelo rojo, una "gatita". Como inmediatamente Stalin II empezó a olerle el culo, dijimos con Lau "Castremos a la gatita", y la mandamos a castrar. El veterinario castró al animal y nos dijo: "No era gata, era gato". Entonces el castrado, el no-gata, el gato COLORADO, creció y engordó manifestando comportamiento buenazo boludazo que Stalin II aprovechó para culearlo de aroma, tipo felpudo movedizo. De todas formas, la anormal vida gatuna no tenía consuelo y abundaban las riñas y los branquiales rezongos de Stalin II que resonaban por las noches como un Pavarotti cornetudo.
Paralelamente, empezó a asomarse por la ventana de la cocina de arriba, un gatito pequeño y siamés (otro), con hambre. Un gatito inteligente porque de a poco se ganó la simpatía de los tres humanos que vivimos aquí y lo proveimos de comida y lo invitamos a que duerma en casa, Como sería de lindo el gatito, que Lau que nunca le había permitido pernoctar a Stalin II en casa, no por temor a que hurte algo, a que mee y cague doquier, al gatito lo sobreproteguió y lo dejó instalarse.
Al míninmo entrevero entre el gatito y Stalin II, Stalin II trató de montarse al gatito. Entonces hechábamos a Stalin II y manteníamos más que nunca al gatito arriba, y a los otros dos gatos abajo.
En menos de un mes el gatito empezó a arrastrase maullando descosidamente por el piso y levantando la cola. "¡Qué raro es este gatito!" "¡Mah que va ser raro! ¡Es una gata! Está en celo, mirá cómo chorrea".
Efectivamente se trataba de una gatita siamesa. Entonces los dejamos a los siameses juntos, mientras el colorado los miraba sin comprender.
Cuando terminó el celo, la gata volvió arriba y allí tuvo cuatro gatitos. Ni uno solo salió siamés. Uno negro y tres a rayas. La gata había sido servida previamente por un gato gigantesco que con cara fiera y sacando la lengua por un costado, andaba por los techos.
Luego de unos 45 días, envíamos a la gata y sus hijos a vivir abajo con los otros dos, pensando en derivar a los hijos, en castrar a alguien...
Entonces la gata madre atacó ferozmente al colorado, al castrado, queriendo matarlo. Gran escándalo derribando esculturas, rompiendo vidrios...
Entonces subí al colorado, al dócil, al castrado, a vivir con los humanos.
Esto recién empieza o va a terminar, o jamás termine porque abajo hay ahora un criadero de gatos. Stalin II ya está eligiendo a los bebés que son hembras. Las huele y lame el culo mientras aún siguen tomando la teta de su madre.
viernes, 16 de octubre de 2009
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manera de escribir pelotudeces. |
Hay de todo
o
No hay nada.
Entonces "jamás", sería una propuesta
desde el momento que todos y nadie, están en lo mismo (humanismo fórmico), o lo contrario.
En cuanto a lo mio, el galeón de don Armando está entregado y empotrado. Hoy por la noche habrá una boda alrededor de él.
Entonces ¿porqué no exponer en abril? Total, en ningún momento dejaremos de sufrir ni de reir.
Claro que a veces hay sustos que dejan eternidades desvastadas, stress que le dicen.
Todo o nada, el regocijo es una pelota de ping pong en juego.
Como dijera Calle: "Apiádate de los que sufren, condenado".
Nada o todo, la palabra despilfarrada sería tan valiosa como la que corta por el medio, la que demuestra. Por mucha novela escrita, la palabra cuando es silencio, se entiende.
Mi madre decía: "Millor meter a lengua no cu" ("Mejor meter la novela en el culo").
Y es cierto, son demasiados siglos de enroscar pelotudeces y barrabasadas. Arlt se murió a los 42, harto desa monotonía.
martes, 13 de octubre de 2009
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letanía. |
Ayer noche concienticé el cansancio de usar internet. Me agotó en cuestión de veinte minutos, que fue el tiempo que utilicé para tantear el precio de unos diez libros viejos. Y los precios de internet son una letanía enroscada por conocedores de desconocimientos librescos que piden y seudo estipulan determinados dineros por determinados libros, en general precios altos que hoy, seguramente por la crisis global, tienden a la baja.
Sea como sea, Doris Day y el general San Martín, decían que lo que "será será". El pálpito empírico tiene prioridad sobre las postulaciones virtuales.
Paréceme entonces que internet sin una "inquisición" coherente, queda como un entretenimiento que cansa, por lo menos a mí que aún tengo pretensiones de usar teatralmente mi columna vertebral como látigo, aunque la biología dé sorpresas terminales.
domingo, 11 de octubre de 2009
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sobre el onanismo disciplinario |
Cuando hice una de mis primeras exposiciones, allá por 1990 (la primera fue en 1986). Yo ya era un hombre con más de cuarenta años de vida, y escribí un panfleto a modo de "catálogo", donde decía algo así como: "Al pasar de la manualidad literaria a la manualidad plástica, y viceversa, surgió otra más importante, la manualidad onanística". El conductor de un canal de televisión por cable, un joven muy formal, me hizo una entrevista y grabando el programa, con el panfleto en la mano, me preguntó: "Dime Yoel, cuando dices "manualidad onanística" ¿a que te refieres? ¿a algún tipo de disciplina oriental?...". "No -le corregí- me refiero a la puñeta -se me quedó mirando sin saber qué decir, entonces traté que la imagen fuera clara- la masturbación". El muchacho hizo todavía un montón de preguntas que tenía programadas y dió por terminado el reportaje.
Que yo sepa, esa filmación jamás salió al aire, y es una pena.
jueves, 8 de octubre de 2009
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Un tachero. |
Los tacheros parecen ser un crisol sociológico de Buenos Aires. La mayoría participa del fenómeno futbolístico como si se tratara de algo común a la humanidad, sus radios lo indican. Creo que en 40 años de viajar en taxi, solo una vez me tocó uno
que escuchaba música clásica.
En fin, hay de todo, y generalmente converso con ellos, casi siempre de las situaciones actuales.
El otro día me tocó un tachero sesentón, desilusionado, me dijo: "Este gobierno es la última mierda. Pero los de antes desde Menen, fueron lo mismo. Y los que vienen son peor... Estoy podrido ¿qué quiere que le diga? -alborozó un suspiro cuasi optimista- Menos mal que estoy por morirme en cualquier momento... Chau, no los aguanto más".