Hace dos noches, a la medianoche, la luna estaba enceguecedora sobre la casa de mis vecinos al sur
El cielo azul negro, más incomprensible que la luna.
Ayer noche, hoy casi la madrugada, la luna menguaba brillante sobre la casa de mis vecinos al norte
El cielo azul negro...
En el durante hubo muertes, lluvias, ánimos que cambiaron
Tan aquí.
martes, 6 de octubre de 2009
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Luna llena |
jueves, 1 de octubre de 2009
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Los cuadros de Calle |
¿Acaso hay alguna otra posibilidad que no sea la ficción? Sobretodo si la memoria, en siempre delicado equilibrio, espumea a través de muertes acumuladas. Así, el verbo sucede tanto al principio como al final.
El recuerdo de lo que fue, o no fue.
Imprevistamente apareció en la librería, Alvaro de las Ponces, aquel adolescente colombiano que conocí en el Bogotá de 1970 y que -yo no lo recordaba- dirigió uno de los teatros adonde actué con Marta. Charlamos un montón homenajeando una botellita colombiana de aguardiente anisado "180 grados".
Alvarito está por cumplir sesenta años, es memorioso y hoy regresa a Colombia. Me habló de amigos comunes: Jotamario, Andrés Caicedo, y del maestro Calle. Me dijo que Calle tuvo una muerte extremadamente miserable, que literalmente murió en una de las calles de Bogotá, a la intemperie. Que nadie lo socorrió porque nadie lo soportaba. Que tuvo una muerte de perro abandonado.
Alvaro me dijo que los cuadros que pintó Calle, los muchos Cerros Monserrate de Bogotá y los exaustivos islotes Jhonny Cay de San Andrés, aquellos cuadros que el maestro vendía por centavos y que firmaba "Kat", hoy se cotizan relativamente bien y que los 1.000 dólares era una suma corriente para pagar alguno de sus cuadros.
Puede ser que la realidad supere a la ficción, se trata de una constante ingrata. A mi se me hace que ficción y realidad son una misma maroma.
Calle (que tal vez nunca nació ni murió) me dijo un día: "Yo mis cuadros siempre los vendo. Jamás los regalo".
lunes, 28 de septiembre de 2009
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Los cien pesos de Hermógenes Calixto. |
Hermógenes Calixto, nativo del barrio de Flores, luego de pasar la barrera de los ochenta con creces, se convirtió en un hombre bueno y sabio, sin hacer caso a que toda su vida fue bueno y sabio.
De humildes recursos económicos, pasó un día al lado de dos albañiles desocupados que tomaban sol a la vera de la calle Neuquén. Viéndolo tan rozagante y optimista, los vagonetas le dijeron: "¡Ay, don! Si tuviéramos cien pesos... ¡Cómo se solucionarían nuestros problemas!". "¿Con cien pesos?". "Si". El juvenil anciano metió mano al bolsillo, desenfundó los únicos cien pesos que cargaba, y se los dió.
Pasaron los meses. Ya casi al año, uno de los albañiles murió de sida y unos meses después lo vieron al otro pasar en colectivo, asomándose por una ventanilla, escandalosamente borracho, zarpando saludos.
sábado, 26 de septiembre de 2009
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"Cómo debe ser". |
Una profecía infantil dijo que el Camino llegaría a una Estrella Negra. Y eso ocurriría al final de toda una vida (faraónicos ahorros de toda una vida).
Es durante los lapsos y prolapsos que se intenta imponer lo cotidiano en uno mismo como sentido o no sentido de la vida. Entonces se cuentan anécdotas munidas a manoleos solitarios o acompañados. Al fin y al cabo lo único que pretendió el maestro Calle con su mini palabra o uso exacerbado de la minifalda en Cali, era transformar a la gente porque la gente no era como debería ser (nadie era como debiera ser ni sabía cómo debería ser). Las normas las dictaron millones que volvieron adonde podrían no haber vuelto y multiplicaron la esencia biológica en efímera trascendencia.
Más nada,
o aún mas
o menos.
lunes, 21 de septiembre de 2009
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Bitácora |
La bitácora es un aparato útil para señalar el norte magnético en los barcos en movimiento. La bitácora es una caja, generalmente de madera donde -entre otros elementos, por ejemplo la fundamental "aguja de marear")- se guardan las anotaciones, con las periódicas novedades de la navegación, en un blog.
Etimologías francesas, señalan quel "blog", siempre desde un punto de vista náutico, es un lugar para habitar ("habitáculo").
Es consecuente quel "blog" cuente entonces con el servicio de un par de camareras (cambio de sábanas y barrido y limpieza del blog, periódica), tres comidas diarias. Atención médica las 24 horas, peluquería, visitas guiadas a museos y lugares de esparcimiento, etc.
Esta contención se mantiene hasta quel ocupante del blog fallece o se desconecta de la red, quedando abierta la opción de la resurrección y reconexión, electricidad mediante.
domingo, 20 de septiembre de 2009
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ventrilocuus |
El orden es casi como la inmortalidad personal, imposible. Sin embargo "el orden" es el eje conductor de grandes hipocresías e ideales fantásticos del humano discurrir.
Eduardo confía en ser el primero o el último, para concretar la medianía de sus intenciones en el seno de los órdenes desordenados.
Es como el arte del balero, o parecido al artilugio de acertar el palito en el agujero de la bola material.
Para Calle todo sería sencillo: todo se parecería a todo. O no.
Calle murió y Eduardo está vivo.
Los textos originados en el vientre se magnifican, opíparos, a través del culo.
sábado, 19 de septiembre de 2009
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Método que Eduardo usó para conducir el trámite del Sergio y la Santiaga. (Conseguirles alojamiento en el Hogar San Martín). |
"Para ordenarme ... tengo una infalible técnica matemática de mi creación: el Teorema del Conveniente Orden Individual en la Multitud Desordenada. (TCOIMD), dice así:
"Si tenemos un individuo (Y) en una Multitud desordenada (M), con la variable Tiempo (T) que es el momento en que llega (Y) cuando la multitud (M) ya está conformada, (Y) sabe que su lugar no es el Primero (P), pero como (T) sigue transcurriendo y más individuos (Yx) se siguen sumando a (M), por lo tanto (Y) tampoco es el último (U). Hay una formula matemática para calcular el lugar exacto que le corresponde a (Y) pero en vez de desarrollarla paso ejemplificar con lo que pasó.
"(Y) o sea yo, asume como hipótesis, que es (P) , el primero, y se acoda en la ventanilla aún cerrada esperando el turno. De ahí (Y) no se mueve mientras más individuos (Yx) se agregan a (M) , la multitud. Transcurrido cierto tiempo (T) , la ventanilla se abre, y el real (P), primero, que sí tiene certeza de su lugar , lo ocupa, (Y) se desplaza , ( (Y) va asumiendo hipotéticamente diferentes lugares, ahora asume el segundo lugar (Pb) ), cuando viene (Pb) , (Y) se vuelve a desplazar y lo vuelve a hacer cuando viene el tercero (Pc), convencido, a su lugar, y así sucesivamente hasta que se cumple la Ley de Definición del Caos de Multitud , que dice:
"Para una Multidud desordenada (M) los únicos lugares ciertos son los primeros (Px), y los últimos (Ux) , el resto es Multitud Caos (Mc)".
Eduardo Orenstein