Muchos viejos vagabundos, en lugar de morir, nacieron a repetición. Algunos, como el pintoresco Pelota de Humo, con su clásica gorra de capitán sin barco, siente verguenza de volver al Caribe donde antes lo esperaban los mejores hoteles con alojamuerto grátis. No se anima. La vejez lo ruboriza aunque siga remendando deshauciadas calderas de viejos buques piratas en el puerto de Colón, en Panamá.
Los viejos vagabundos saben que renacer es efímero.
Porqué de los hombres-mariposa.
martes, 9 de septiembre de 2008
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Quijoxel |
viernes, 29 de agosto de 2008
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número equivocado |
Anoche me visitó Roberto Páez. O yo lo visité a él.
La situación era misteriosa. Los motivos del encuentro (los había y tenían que ver con el trabajo y la vida) se disipaban casi antes de concientizarlos. En mi aventura me acompañaban mi mujer: la virgen María, y mi hijo Jesucristo que aún a punto de cumplir once años, era una niña.
Estábamos en el taller de Roberto y las acciones eran muchas y tenían esa característica tan festejada por mi amigo y por Borges: se olvidaban a medida que sucedían, y eran apasionantes.
De pronto llegó Roberto con algunos de sus alumnos, y hablaron.
Yo no hablé con ellos. Pero cuando todos se fueron con el maestro y me dejaron a cargo del lugar, se sobreentendía que antes de irme yo, iba a dejar todo en su sagrado lugar.
No cometí sacrilegios. Lo más imporante fue acondicionar una bolsa de plástico semillena de agua y dejarla, sin que pierda líquido, dentro de una caja, conformando una especie de pequeña cama de agua. Cama cucha como para un perro que allí no había.
Ya estábamos por irnos, salir por la puerta metálica de una gran persiana baja, cuando sonó el teléfono. Un aparato telefónico negro de los años cincuenta. Me detuve en el tiempo sin saber que hacer, hasta que de pronto, levanté el tubo y atendí.
No recuerdo quién llamaba ni por quién preguntó. Le contesté: "Número equivocado". Colgué y el porvenir fue realidad.
domingo, 24 de agosto de 2008
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las morcillas mágicas |
Los convocados: Mario, su mujer, el cabalista Alfredo y yo, ya habíamos construido los cimientos de la conjura. Los orígenes y sus proyecciones ya estaban, no solo encriptados y asumidos, eran tangibles... Entonces Mario clamó: "Comamos y bebamos vino... ¡Por favor!"
Luego de un inmediato análisis del rito gastronómico, decidimos pedir a domicilio dos milanesas grandes con puré que podían ser divididas en dos partes cada una, vino había en casa y aceitunas y queso. "¡Pidamos algo más". "¿Qué?" "¿Chorizo?" "¿Morcilla?"... "¡Morcilla!", sentenció Trejo y aclaró "Pero, esa morcilla la quiero comer yo solo. No quiero compartirla". "En ese caso -asumí- yo también quiero otra morcilla para mi solo".
Así se hizo y las morcillas estuvieron deliciosas, y el vino: un elixir.
jueves, 21 de agosto de 2008
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cuestión de suerte |
Un secreto para ser secreto, debe ser desconocido por el guardián del secreto. Ese es el sentido de dar la vida por algo. Se parece al fenómeno de la Fe, que como toda fuerza que surge del inconciente colectivo humano, se interacciona con la enajenación y la duda.
Después, las interpretaciones...
O sea, pese a que el sentido lógico de las cosas, es una cuestión mítica, el obrar con decisión es una llave.
martes, 19 de agosto de 2008
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Ensayar con Trejo |
Mario me convocó junto a un par de memoriosos, a recordar. Como hace 40 años, la conjura deste sábado, es militar, apaciblemente severa, inevitablemente fructífera.
En un departamento cerrado del barrio de almagro, con o sin consecuencias, vamos a soplar los huracanes y maremotos necesarios. Los firuletes necesarios de Barsak.
miércoles, 13 de agosto de 2008
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yoella tenía razón |
Yo tenía razón porque la razón era de él. Yo era una niña y él, un hombre mayor, quizás no tanto, pero sí un loco. Por lo tanto Yo me volví loca de luz. Y la luz nos soñó. O quizás todo fue al revés (yo era un niño y ella una mujer mayor), pero de todas formas, no nos dimos cuenta de los fogonazos y fantasmas espiones chispeando contra el piso, de aquel entonces.
martes, 12 de agosto de 2008
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cantro |
S como si entre frase y frase faltara un tonel de explicación, arcaismo inencontrable en los recontras del camino y sus huellas. Descalzos dinosaurios piando anancontrando un desencuentro pedido por alguien interesado en comprender la repetición, digestiva o no, de las cosas buenas y malas. Reputear. Resantificar.
automático Re, el bache expresivo serviría para agregar casualidades, "reemplazar" y "resultar".
Jamás "terminar", en todo caso "iniciar" con cariño. Secar lo mojado. Humedecer lo seco.